
El aura es un campo energético que nos rodea, es una luz que fluye de la energía universal, que nos acompaña desde el momento de nacer hasta el momento de morir, y esta luz que llevamos todos puede verse afectada en brillo, en potencia, en intensidad, y todo esto puede pasar por muchas causas distintas, entre otras nuestros propios sentimientos, el dolor del alma, la tristeza, la ira, la falta de autoestima, la culpa , el miedo , la depresión , la muerte de un ser querido y la tristeza que nos causa y una lista interminable…
Estamos rodeados de estrés, de negatividad y esto altera el aura, la buena salud no es solo el funcionamiento armonioso del cuerpo físico, es también la armonía de los cuerpos espiritual, mental, y emocional.
El aura puede ensuciarse, rasgarse, llenarse de larvas astrales, y está expuesto a miles de situaciones que percibe; mentales, emocionales, astrales. Es una envoltura que nos protege y hay que efectuar su limpieza cuando observemos que estamos faltos de vitalidad, de energía, de compasión, de amor etc… Si no recuperamos el brillo del aura, podemos vernos afectados con cualquier enfermedad. Las enfermedades se instalan previamente en la capa áurica para más tarde o con el tiempo dar su carta de presentación.
Limpiar el aura puede aliviar mucho nuestras molestias, aplacar el cansancio, la fatiga y reduce visiblemente la tensión emocional y por supuesto un aura en buen estado nos acerca a nuestro ser espiritual.
Estos pueden ser algunos de los síntomas de un aura cargada de suciedad, o rasgada:
Sentirse con desgano, tristeza y cansancio sin motivo aparente .Mareos frecuentes. Falta de fuerza en las piernas. Mal humor. Dolores de cabeza. Sentirse aturdido. Fuga de fuerza en el estomago.
Si el aura está sucia, rasgada, frágil, se puede acusar este tipo de reacciones físicas, hasta los comentarios, o cualquier cosa que esté cercana a ti, te afecta sobre manera, llegando a alterar tu campo emocional.
Una buena salud del aura hace que puedas sobrellevar con armonía todos los sucesos de la vida.