
1. Comience una serie de respiraciones circulares, inhalando y exhalando sin retener el aire y sin parar entre respiro y respiro,
2. Es importante que haga “respiración diafragmática” es decir: llene de aire su estómago en vez de sus pulmones.
3. Cuando haya conseguido que su respiración sea rítmica y sin forzar, centre su atención en el mandala de la derecha.
4. Empiece a observar la figura del centro y vaya expandiendo su visión hacia fuera hasta llegar a la periferia, ahí deténgase un momento, el tiempo que usted desee, luego vaya de vuelta hacia el centro.
5. Simplemente observe sin tratar de explicar ni entender las figuras.
Al final de esta meditación se sentirá vigorizado y con energías.